Soy como un niño
que se siente atrapado
con ganas de rodar lágrimas
sin saber por qué razón.
Siento inmenso amor
buscando una salida.
Con manos mutiladas,
con una lengua sin palabras.
Dedos que tiemblan
adheridos a mi pecho.
Siento fuego en mi frente
como una llama permanente.
De presión gime mi espíritu
y mis párpados se duelen.
Un mareo que corre
y el dolor va disolviendo.
Veo con colores,
colores que nadie oberva,
inefables cielos
tan solo al cerrar mis ojos.
En las nubes reconozco Devas
y entre las aguas danzan Ondinas.
Pero observo al mundo,
entre sus recuerdos,
en su eterno instante,
en sus ilusiones.
Niños dormidos en profundo sueño.
¿Hasta cuando despertaremos?
Nov 5
9:11 AM